Lo escuchó el continente, lo vio el continente. "Qué difícil es analizar un partido en estas condiciones. Hace rato la organización juega con sus propias reglas sanitarias un torneo que tiene países con diferentes políticas... Planteles varados, jugadores en cuarentena. Jugar en medio de un estallido social es una locura", anotó la periodista Morena Beltrán en Twitter al final del primer tiempo del partido Junior vs. River Plate.

Minutos antes la reflexión fue de Diego Latorre. En la cancha del Romelio Martínez se jugaba la Copa Libertadores, mientras el sonido de detonaciones y las sirenas alertaban sobre la situación en las inmediaciones del estadio. "Parece hasta irrespetuoso hablar de fútbol cuando están pasando hechos lamentables fuera de la cancha", afirmó en vivo el comentarista de ESPN. River y Junior empataron, pero esa no es la imagen de la noche.

Los incidentes entre la Policía y los manifestantes iniciaron cuando los equipos calentaban. Jaime Pumarejo, alcalde de Barranquilla, aseguró en una entrevista con TyC que se trataba de un incidente menor. "En el primer anillo de seguridad no más de 200 jóvenes intentaron ingresar y la situación se está controlando", dijo. Sin embargo, con el partido en marcha, el juez tuvo que detener el juego por unos minutos a acusa de los gases lacrimógenos. Perdió el fútbol.

Juegue, juegue…

"Sin justicia no hay fútbol" marcaba la pancarta con la que un grupo de barristas de Pereira se manifestó durante varias horas a las afueras del hotel de concentración de Nacional de Uruguay en la previa del partido frente a Atlético Nacional. La prensa informaba que el club visitante le comunicó a la Conmebol que no contaban con las condiciones de seguridad para disputar el partido.

20 minutos antes de la hora programada para el inicio del juego (9:00 p.m. local) – y con el antecedente de lo ocurrido en Barranquilla- la organización informó que el partido se posponía una hora. Nacional (U) publicó un video en el que entre arengas se alistaba para salir del hotel. A las 10:00 p.m. -y con algunos restos de la tensión vivida en la tarde- inició el partido en el estadio Hernán Ramírez Villegas.

En Colombia hubo fútbol, pero la sensación es de derrota. La crisis política y social por la que atraviesa el país es profunda y los hechos de este miércoles, argumentos insoslayables frente a la realización de la Copa América. "Habría que preguntarse por qué el fútbol no tiene la sensibilidad de identificarse con las necesidades del pueblo colombiano", firmó Latorre en plena transmisión de Libertadores. La pregunta queda abierta.

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